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lunes, 21 de diciembre de 2009
viernes, 18 de diciembre de 2009
No hago otra cosa que pensar en ti
Bitácora del (mágico) viernes 11 de diciembre del 2009, con fondo musical de Serrat&Sabina
Hoy cumplí siete años de escribir poesía. Eso quiere decir que ya han pasado siete largos años de aquella triste mañana, en la que me entere de la muerte de Julieta, y llorando, en un sillón de la sala, escribí algunos versos pensando en ella. Si, eran versos infantiles, rimas simples, inclusos sosas y predecibles, pero cargados de un sentimiento sincero y puro. ¡Que días felices! ¡Que épocas tan fáciles! Hoy, querida Julieta, te recuerdo con todo mi ser, y sin embargo, ya no representas para mi una tristeza, sino un apoyo, un motivo de gozo, de celebración, una razón para seguir escribiendo. Así como ella...
No hago otra cosa que pensar en ti,
por halagarte y para que se sepa...
Desde hace varios días, tenía el viernes en la cabeza. No iba a ser un viernes común. Además de festejar mi poetaniversario, habría que festejar un cumpleaños (el de Caro), reprobar contestar tres examenes, conseguir un disfraz de superhéroe para una fiesta (Jesucristo Dorian Gray), y quizá lo más importante (aún más que mi poetaniversario) verte a ti. Y por halagarte, y para que se sepa, hago la reseña de este viernes...
...tomé papel y lápiz y esparcí
las prendas de mi amor sobre la mesa.
Debo quizá culparte un poco por el mal desempeño acádemico que tuve en mis pruebas. Si, creatividad y filosofía son materias que apruebo fácilmente, y derecho no estuvo tan complicado, es más bien tu culpa que me la pase rayando versos en las últimas páginas de mis cuadernos. ¿Qué culpa puedes tener tú, si recién te conozco? ¿Cómo puedes influir tanto si no somos más que dos instantes en la eternidad? No puedo responder, ni siquiera imaginarme una posible respuesta, pero c´est la vie, y asi me gusta que sea...
Buscaba una canción y me perdí
entre un montón de palabras gastadas.
Es curioso como a veces lo que más queremos, aparece sin buscarlo. Creo que el karma se cansó de descojonarse de mi, de abofetearme a cada rato, y por fin, me da un rayo de luz, tan necesario. O un eclipse, contextualizando con lo que me da por decir. Es curioso, también, como se dan las cosas. Salí de la escuela con la felicidad del que sabe que la espera valdrá la pena. Pero antes, un momento incómodo. Tú, la cumpleañera y el mayor de los idiotas, alrededor mío. ¡Ah! Solo de recordar la cara de ese imbécil tengo un malestar visceral. En fin, ellos se fueron, y quedaste tú, que eres lo importante...
No hago otra cosa que pensar en tí
y no "me se" ocurre nada.
¿Qué se puede decir de una tarde que empieza tan visceral? Pues que tiene que seguir siéndolo. ¿Conocen esa agradable sensación de estar con alguien? ¿Les ha pasado que la presencia de alguien, que apenas conocen o que no conocen, es tan cómoda, como si llevaran años de conocerse? Así me sentía a tu lado. Luego, yo tenía sed de ti, y tu simplemente sed, así que fuimos por agua. ¿Ves como si quieres acabar con el mar? Lo que siguió, fue deleitante a la pupila...
Y enciendo un cigarrillo y otro más,
un día de estos he de plantearme,muy seriamente,dejar de fumar;
con esa tos que me entra al levantarme.
"Fumas mucho", dijiste en un tono entre el reproche y la duda. Vaya, no tengo nada con que argumentartelo. Decías la verdad y no hay nada más que agregar. Hay vicios que me gustan, pero hay otras cosas, situaciones y personas que me gustan más. ("Gracias", podrías decir ahora) Luego, de tanto pensarte, creo que he quedado sobreexpuesto de ti, como algunas fotografías...
Hace tiempo que no soy el que fuí,
he dejado las drogas y el tabaco;
y las mujeres me han dejado a mi.
¡Que dura es la salud y el celibato!
El hombre (como especie, y no como género) no puede vivir sin vicios. Es natural aferrarse a algo, o alguien. Mis vicios ya los conoces. Tambien sabes porque los cambiaría, y que parte te correspondería. Ha sido maravillosa la confianza que me has inspirado, contra todo lo esperado y preestablecido. ¡Diferente! ¡Especial! Mi mente grita adjetivos cada que tu imagen inspiradora cruza por esos lares. Que llena de razón está mi razón, con lo que dice...
Bla, bla, bla,
Bla, bla, bla, bla.
Pero hoy miré por la ventana y me fugué
con una nena que iba en bicicleta...
Pero hoy miré por la ventana y me fugué
con una nena que iba en bicicleta...
Por lo menos, tú no me has corrido. Ya tengo un sitio de donde no he sido rechazado. Tú. (Todavía) Quien conociera a María, amaría a María. Cuando me hablan del destino, cambio la conversación. Y es que, en la teoría del Juego de Póquer, cada coincidencia es un comodín. ¿Almas gemelas? Sería muy arriesgado hablar en esos terminos tan metafísicos, tan peligrosos. Si se dibuja una sonrisa en mi, cada que coincidimos, se desdibuja una tristeza cada que diferimos. Es un juego de ida y vuelta, donde todos ganamos...
...me distrajo un vecino que también,
no hacía más que rascarse la bragueta.
¿Qué tan importante es saber acerca de la industria agropecuaria? ¿Qué tanto afecta en tu vida la alcurnia, la pereza de un pueblo, el conocimiento de causa? ¿Cuál era la respuesta a la adivinanza? ¿Por qué odias al mar? ¿Cómo es qué eres tan linda? Son preguntas que surgen después de una charla tan surreal como aquella con Agapito...
No hago otra cosa que pensar en tí
con mi virilidad entre las manos,
pero hoy las musas han pasado de mi.
Se habran ido con el Nano.
Nunca es triste, Sabina, la verdad,
no es por mi que las musas te abandonan;
sino a causa de tu escasa virilidad,
que unas huyen y otras se descojonan
con mi virilidad entre las manos,
pero hoy las musas han pasado de mi.
Se habran ido con el Nano.
Habría que hacer un paréntesis para hablar de otros eventos del día. ¿Otros eventos del día? Ah, si...bueno, me refiero al momento en que me despedí de ti, dejándote sana y salva (espero que contenta) en tu hogar. Mi sentido de ubicación se volvió nulo. Caminé de más, camine de menos, en direcciones opuestas, paralelas y sin sentido alguno. Regresé a la realidad llegando a mi hogar, casi despúes de disfrazarme de un hombre eterno. Eso me pasa por andar navegando con la mente en otros mundos...
Nunca es triste, Sabina, la verdad,
no es por mi que las musas te abandonan;
sino a causa de tu escasa virilidad,
que unas huyen y otras se descojonan
Es imposible tanto en tan poco. No puedo resumir tantas palabras, comentarios, chistes, coincidencias, halagos, complicidad, risas, confesiones, confianza, en una entrada de blog. Así me gustaría, pero no. Además, muchas cosas me las guardo para mí. Sólo sé que esa musa, me ha "dejao" a mí, y tardó siete días en regresar...
No hago otra cosa que pensar en tí
y nada mola más que tus canciones...
pero las musas han pasado de ti,
andarán de vacaciones.
andarán de vacaciones.
No hago otra cosa que pensar en ti, L I N D A. Y no "me se" ocurre nada más.
PD. Empezó el periodo vacacional. ¡Ajúa!
martes, 1 de diciembre de 2009
Frases para stickers (EL TIANGUIS EN LA LUNA)
Del colectivo de las masas
- Hasta que la muerte no se pare
- La carne is DEVIL
- Si sí, si y si no, no.
- Gui don nid mor eduqueishon.
- Estar sin tus besos es una chinga.
- Cambio y FUERZA.
- Es mito que la mota mata.
- México: un país in the pendiente.
- ¡Que gobiernen las putas! (Ya que sus hijos no pudieron)
- ¡Bésame, macho!
- Cuando soy bueno, soy bueno. Cuando soy malo, soy mejor.
- Soy un sticker. (Pégame)
- El amor dura lo que dura (dura)
- Ruck Fules!
- Mejor me callo la boca.
- Y es que tu planeta, neta, siendo paraíso, hizo, todo el universo, verso.
- Que se muera el rock, que viva el mambo.
- Sufragio efectivo, no reelección.
- iPoet
- túyo.túyo.túyo.túyo.
- Dame clases de poesía con tu cuerpo esta noche.
- Más cabrón que bonito.
- ¡Que pinche frío cuando no me quieres!
- Hoy ten miedo del PRI
- Abrázame fuerte, fuerte, muy fuerte...hasta que la muerte nos abrace.
- Se siente bien ser diferente.
- La soledad es la ecuación de la vida moderna.
- Conozco las estrellas, una por una, pero no son tan bellas, como la luna.
- Haciendo el amor en el asiento de atrás.
- ə٨٥٦
Edición especial: MAFALDA
MAFALDA:
- ¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante?
- ¿No será acaso que ésta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida?
- Como siempre: lo urgente no deja tiempo para lo importante.
- ¿No sería mas progresista preguntar donde vamos a seguir, en vez de dónde vamos a parar?
- Si lloras por haber perdido el Sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas.
- ¡Paren al mundo! ¡Me quiero bajar!
- ¿Por qué justo a mi tenía que tocarme ser yo?
- Hasta mis debilidades son más fuertes que yo.
- ¿Qué cuernos hago con el agujerito que siento adentro mio cuando no estás?
- ¡Qué mentalidad! ¿Cómo alguien puede saber si algo es lindo, si no sabe cuánto cuesta?
MIGUELITO:
- Yo diría que nos pusieramos todos contentos sin preguntar por qué.
- Yo, lo que quiero que me salga bien es la vida.
- No hay mejor cosa que terminar de acostumbrarse a que todo anda mal, para empezar a ser feliz.
- Amo a la Humanidad, lo que me revienta es la gente.
- Comienza tu día con una sonrisa, verás lo divertido que es ir por ahí desentonando con todo el mundo.
lunes, 23 de noviembre de 2009
Manifiesto del choro y la rola
Basado en otros manifiestos, acerca del choro y la rola.
El choro y la rola son caleidoscopicos e iridiscentes. Son el reflejo de una sociedad inconstante, variable, impredecible, pero a la vez monotona, rutinaria, intangible y aburrida. El choro y la rola son acepciones de la poesía y la canción, que huyen de lo intelectual, de lo preestablecido, de lo aburrido. Le dan la espalda a la letra mayúscula y al acento, porque buscan ser diferentes a la vez que lo mismo. El rolero, tanto así como el chorero, son marginales, porque así lo han decidido otros. El mundo, representado por diferentes entes y evos, se ha encargado de limitar la poesía, la música (y el arte en general,sin generalizar al arte) a unos cuantos con poder, con dinero y, más que nada, con marionetas que se encargaron de hacer poe$ía y cancione$, para llenar un vacío que siempre ha existido, olvidandose del fondo y la forma, la ética y la estética. Ahora se trata de una especie de reciclaje, diciendo lo mismo de siempre, pero de tal manera,
que de lo poco que había, apenas queda nada.
que de lo poco que había, apenas queda nada.
Juglares, bufones, trovadores, cantantes y cantores de protesta, poetas, cantautores, guitarras, megafonos, microfonos y gargantas siempre hubo, siempre hay y siempre habrá. Y sin embargo, se ha perdido la esencia de comunicar. De mover, remover, conmover a las masas con la sutileza de un verso, o el sonido de un arpegio. Se ha perdido una luz que guiaba (y se habla de una luz tenue, de vela) a un mundo hacia una realidad donde se permite comunicar. Hoy, con las luces apagadas,apenas nos guiamos con gritos de voces sedientas de libertad, de regresar al buen camino. Pero en la penumbra, y con tantos gritos a la vez, uno no sabe hacia donde ir, ni distinguir la voz sincera entre tanto grito de desesperación.
Tampoco es justo argumentar que el chorero y el rolero llevan siempre la voz de la razón, o una razón definitiva. No. Lo que se propone es renovar antiguos lazos. Entre el poeta y la gente. Entre el trovador y el pueblo. Y son lazos que no se han roto del todo, pues siempre está presente el choro y la rola entre nosotros. Llámese albur, eslogan, dicho, refrán, declaración de amor, o mentada de madre. Todo suena mejor si lleva una estructura artística, o sin rompe con ella y solo cuelga de un hilo. Pero esos lazos se han pervertido, se han maleado, se han degenerado, convirtiendose en una mala caricatura de si mismos.
Es cierto que en una época de crisis existencial como en la que vivimos, vivir del arte es una locura. Una locura asi como amar, soñar o pecar. Situaciones a las que por naturaleza nos vemos sujetos de por vida, y más alla de nuestras realidades (tan vastas, como nulas), debemos abrirles la puerta de vez en cuando, para cubrir nuestras necesidades. No pido que todos nos volvamos poetas, músicos, ni siquiera artistas. No. Es cuestión de permitir entrar un buen choro a tu consciente (y sus derivados) pues dicen por ahí que "mucho verbo debilita, pero un choro chido, engrandece, reproduce, excita... evita embarazos no deseados, consume choro por las orejas."
POR LO TANTO:
1. La crisis es de choreros y roleros. No de choros y rolas.
2. El arte puede gustar o no, pero siempre debe producir algo.
3. No todo lo que brilla es choro, ni todo lo que rola, rola.
4. Un buen choro tiende al último límite de la imaginación.
5. La guitarra y la lengua, son armas letales.
6. La rola no se crea ni se destruye, se rola.
7. Un choro chido vale más que mil imágenes.
8. El choro y la rola son de todos.
9. Mi arte es mejor que tu choro.
10. El arte es un moribundo. ¡Viva el choro! ¡Viva la rola! ¡Y que sobreviva el arte!
11. El que cría choros, a rolear aprende.
12. El choro es más cabrón que bonito.
¡ESTO ES CHORO, ROLÁLO!
Alejandro Iñiguez
jueves, 19 de noviembre de 2009
Manifiesto Rolerista de Francisco Barrios "El Mastuerzo", Rodrigo Solís & Mauricio Díaz "El Hueso"
"La rola es la canción, la canción es poesía, la poesía es un choro chido que canta y que rola."
La rola estaba dormida y cuando despertó.. el dinosaurio seguía ahí (Augusto Monterroso)
La rola es la forma más neta y popular de decir nuestras querencias en estos tiempos de ayer, hoy y mañana. Además de una manifestación artística -sencilla pero no simple-, es un modo de vida bullanguero, cachuchifero, cachondón y…
TOMANDO EN CUENTA:
• Que el rolerismo es el que se rie se lleva, el que se lleva se aguanta y el que se enoja pierde.
• Que el rolerismo no pretende engendrar tiranetas.
• Que el rolerismo no propone vanguardias ni retaguardias, sino todo lo contrario.
• Que el rolerismo no mira de arriba para abajo ni de abajo para arriba, sino que no más mira.
• Que el rolerismo no busca adoctrinar, sino sencillamente juguetear.
• Que el rolerismo busca “lo que nos hace iguales sin perder lo que nos hace diferentes” (El Sup).
• Que cuando la rola se da, se da; y cuando no, no.
• Que la rola corre el riesgo de cualquier obra artística y al que obra mal se le pudre el dese.
• Que la rola es efímera, es decir, empieza, se desarrolla y termina.
• Que “la rola es un arma caliente” (Lennon/McCartney)
• Que la rola es de tripas, cuajo y corazón, trompa, cachete y oreja. De preferencia con un poco de cabeza pa que amarre.
Y CONSIDERANDO QUE :
• “La rola es un amasijo de carne con madera” Silvio Rodríguez
• “La rola es como el pulque, nomás le falta un grado pa ser carne”
• “La rola… eres tú”.
• “La rola no es raza pura, sino pura raza, y por mi raza hablará Chispirito” (José Vasconcelos).
• “La rola es como una piedra que rueda” (Bob Dylan).
• “La rola es como un pedo, una vez que sale de uno deja de ser propia: bien dice Fernando Delgadillo…. con cierto aire a ti”.
• “La rola no vale nada” (José Alfredo Jiménez).
• “Siempre que se hace una rola, se habla de un viejo, de un niño o de si, que no es lo mismo pero es igual”. (Silvio Rodríguez).
• “En la rola todo tiene un ritmo rataplán” A. Lozano.
• “La rola es el opio de los pueblos y se la pasan bien chido” (Karl Marx & Frederick Engels).
• “El que con roleros anda a rolar se enseña” (Rolero Popular).
• “La mejor rola es la que hace carrera” (Fernando Valenzuela).
• “… y sin embargo la rola se mueve” (Galileo Galilei).
• “La rola es un asalto chido” (Rockdrigo González).
• “”Una piedra en mi camino, me enseñó que mi destino..era rolar y rolar” (José Alfredo Jiménez).
• “Roleros: ¿acaso creeis que estamos en un lecho de rosas? O sea hay que chingarle”
• “Esa rola es mia” (A. N. Önimo).
• “Un ciento de rolas con punta de goma por un peso” (Botellita de Jerez).
• “No se hagan rolas” (Carlos Salinas de Gortari).
• “En la rola, todo es relativo” (Albert Einstein).
• “¡La rola es primero! (Caudillo de la independencia rolerista).
• “La rola ha muerto… ¡Viva la rola!.
• “… y Dios dijo: haganzen rolas” (Génesis 1.27/peter gabriel).
POR LO TANTO:
• Como dijo Levi-Strauss: “La rola es un rito atroz”.
• A la rola préndele fuego, méate en ella, cágate encima de ella y luego, si todavía hay chance, límpiate con ella y lo que queda es, como dijo Juan Gabriel: “nadanadanadanadanadanada, que no, que no”
• Un rol-on es el que nos quita el apeste. Hacer una rola nos limpia de impurezas.
• Si el norte fuera el sur la rola seguiría siendo la rola, porque la rola no es verbo, ni sustantivo, sino fantasías animadas de ayer y hoy (Ricardo Arjona/Telerisa).
• Todo ser humano es capaz de hacer rolas, excepto los que no.
• Si el pañuelo higiénico se convirtió en kleenex y la toalla femenina se convirtió en kotex, la rola ¿en qué se convertirá?.
• Dos rolas no pueden okupar el mismo espacio al mismo tiempo, excepto en el caso de plagio o fusil.
(consultar la obra póstuma magistral opus komonó “El fusil de oro” del rolero jarocho, trovador Deveras.. Mauricio Díaz “El Hueso”.
• La rola ni se rinde ni se vende. Nomás se empresta tantito.
¡Qué las rolas, rolen!
Este manifesto deberá rolar de mano en mano para evitar los efectos nocivos de la masturbación mental.
¡¡ROLEROS DEL MUNDO, UNÍOS!!
Francisko Barrios “El Mastuerzo”
Rodrigo Solis
Mauricio Díaz “El Hueso”
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Propuesta poética, por Rodrigo Solís Arechavaleta (1997)
Los poetas deberíamos volver al antiguo oficio de juglares, que ahora sólo defiende un puñado de músicos. La poesía también es musical, también es canción, palabra cantada. También pertenece a las artes escénicas, y tiene un valor de uso como cualquier otro arte, o como los zapatos y las cobijas. «Hace más llevadera la vida», dice Gabriel Zaid.
Pero en algún momento, los señores compraron a los poetas para que alegraran a la corte con sus cascabeles y sus ropas de colores brillantes. En algún momento abandonamos los senderos para echar raíces, y abandonamos nuestra labor social de cirqueros ambulantes, a cambio de un tazón de sopa en la mesa grande. Rompimos nuestro compromiso de entretener, criticar, informar, inspirar y conmover.
Renovemos esa antigua alianza con lo popular, con la gente. Empuñemos de nuevo esa poesía militante de hombres pobres que la arrebatan al autor y la vuelven propia. Así, aunque viviéramos mal, viviríamos de nuestro arte, y no de limosnas que arrojan los señores en forma de becas y concursos. Ese esquema vertical del poder es por definición antitético de la poesía, y sólo puede llevar al envilecimiento de ideales y banderas, y al final a la completa falta de fe.
La ley se fundamenta en usos y costumbres. El arte se alimenta de creatividad. Por lo tanto es lógico y natural que la ley (es decir, quienes la administran) se encuentre con frecuencia alejada de lo artístico, e incluso, en algunas ocasiones, en el bando opuesto.
El arte es un espejo, y por lo tanto es natural que a veces no nos guste lo que vemos en él, y tratemos de ignorarlo, e incluso lo ataquemos con la rabia del que se sabe, o se descubre, feo. En resumen, el arte, y en concreto, la poesía, bajo este punto de vista, está destinada a ser marginal.
Sin embargo, un tipo, o un grupo reducido de ellos, basándose en algo tan subjetivo como eso que llamamos buen gusto, decide que una obra es valiosa —es decir que la valida, le da un valor, fíjense qué cabrón—, no sólo en el sentido artístico sino también en el comercial. Entonces se echan a andar los mil trucos de la mercadotecnia para colocar este producto al alcance de todos aquellos que, desprovistos de la cualidad celestial que otorga un título de la Facultad de Filosofía y Letras, no pueden hacer otra cosa más que comprarlo o ignorarlo. A juzgar por la crisis de la industria editorial, pareciera que en general se prefiere esto último.
«Es que la gente no lee», es nuestra excusa favorita, sin embargo, según la Procuraduría Federal del Consumidor, una secretaria promedio gasta hasta la tercera parte de su sueldo en material publicado. Compra, por supuesto, revistas que desde nuestro impecable (¿implacable?) buen gusto consideramos menores. Revistas de belleza, consejos sexuales, guías televisivas, noveletas rosas con temas trillados y cursis, o franca pornografía.
Pero, ¿por qué la gente prefiere consumir algo menor? Muchas explicaciones son posibles. Tal vez una de las más sensatas sea que cuando se trata de elegir entre lo bueno y lo fácil, la mayoría de nosotros elegimos lo fácil. Otra explicación sensata es que nuestro pretencioso arte mayor no tiene ningún uso para la mayor parte de la comunidad.
¿Qué pasaría si fuera al revés? Si los poetas volviéramos al antiguo oficio, si en vez de recitales o presentaciones de libros, organizáramos conciertos igual que los músicos, o leyéramos en los camiones, en las plazas públicas, en mitad de la calle. Rolar nuestra poesía, volverla colectiva, obsequiarla a la gente que premiará a sus autores favoritos exigiendo su obra en las librerías.
De ningún modo propongo darle a la gente lo que pide, sino lo que necesita, que es muy distinto. La gente no quiere tener miedo, pero a veces necesita historias de terror. A la gente no le gusta estar triste, pero a veces necesita historias que hagan llorar, o reír, o conmoverse de cualquier manera.
¿Cómo volver a la juglaría? Juglar, en el sentido que aquí se utiliza, tiene un sinónimo más de acuerdo con la época en la palabra rolero o rolador (Consultar Manifiesto Rolerista).
Rola es un mexicanismo exquisito. Como sustantivo, una rola, es la expresión cariñosa de canción. «Escucha esta rola» es darle a cierta canción un lugar más alto dentro de nuestra valoración emotiva. Por otro lado, como verbo, rolar es un anglicismo que significa volver colectivo, girar, cotorrear, dar una vuelta. En cierto sentido se parece a la palabra inglesa play, que se aplica lo mismo para decir juego que para interpretar una canción, o para llamar una obra de teatro. Así propongo que los poetas nos volvamos al Rolerismo como a la juglaría.
Pero, para pertenecer a estos movimientos, desde mi punto de vista, debe haber un compromiso más profundo y sólido entre poetas y la tan famosa sociedad civil. Debemos participar activamente en la vida nacional, pero desde nuestro arte, no como directores de alguna institución, como diplomáticos, como senadores, o como representantes de ninguna otra cosa más que nuestra propia opinión.
Eso de ningún modo significa afiliarse a algún partido, o a alguna ONG en particular. De ningún modo pretendo que todos debamos ser de izquierda o de derecha. Sostengo que quien crea en las luchas obreras debe participar en ellas como poeta. Quien crea, por el contrario, en el neoliberalismo, también debe participar activamente en él.
Nuestro primer compromiso social debe ser la lucha contra la falta de ideales. Creo que, como todos, tenemos la obligación de proponer y difundir los nuevos ideales, las nuevas banderas, y por ello también, tenemos que volvernos roladores de nuestra obra y avalarla con nuestra vida.
Entretener, criticar, informar, conmover a mucha gente, al mayor número de personas posible. Demostrar que la poesía no está muerta, y no es un reflejo de lo que pasó, sino que puede cumplir con una labor social de suma importancia: provocar, confrontar, incidir y, de ese modo, detonar cambios, reformas, e incluso, revoluciones, ésa sería una noble misión para el arte en este oscuro final del siglo XX.
Pero en algún momento, los señores compraron a los poetas para que alegraran a la corte con sus cascabeles y sus ropas de colores brillantes. En algún momento abandonamos los senderos para echar raíces, y abandonamos nuestra labor social de cirqueros ambulantes, a cambio de un tazón de sopa en la mesa grande. Rompimos nuestro compromiso de entretener, criticar, informar, inspirar y conmover.
Renovemos esa antigua alianza con lo popular, con la gente. Empuñemos de nuevo esa poesía militante de hombres pobres que la arrebatan al autor y la vuelven propia. Así, aunque viviéramos mal, viviríamos de nuestro arte, y no de limosnas que arrojan los señores en forma de becas y concursos. Ese esquema vertical del poder es por definición antitético de la poesía, y sólo puede llevar al envilecimiento de ideales y banderas, y al final a la completa falta de fe.
La ley se fundamenta en usos y costumbres. El arte se alimenta de creatividad. Por lo tanto es lógico y natural que la ley (es decir, quienes la administran) se encuentre con frecuencia alejada de lo artístico, e incluso, en algunas ocasiones, en el bando opuesto.
El arte es un espejo, y por lo tanto es natural que a veces no nos guste lo que vemos en él, y tratemos de ignorarlo, e incluso lo ataquemos con la rabia del que se sabe, o se descubre, feo. En resumen, el arte, y en concreto, la poesía, bajo este punto de vista, está destinada a ser marginal.
Sin embargo, un tipo, o un grupo reducido de ellos, basándose en algo tan subjetivo como eso que llamamos buen gusto, decide que una obra es valiosa —es decir que la valida, le da un valor, fíjense qué cabrón—, no sólo en el sentido artístico sino también en el comercial. Entonces se echan a andar los mil trucos de la mercadotecnia para colocar este producto al alcance de todos aquellos que, desprovistos de la cualidad celestial que otorga un título de la Facultad de Filosofía y Letras, no pueden hacer otra cosa más que comprarlo o ignorarlo. A juzgar por la crisis de la industria editorial, pareciera que en general se prefiere esto último.
«Es que la gente no lee», es nuestra excusa favorita, sin embargo, según la Procuraduría Federal del Consumidor, una secretaria promedio gasta hasta la tercera parte de su sueldo en material publicado. Compra, por supuesto, revistas que desde nuestro impecable (¿implacable?) buen gusto consideramos menores. Revistas de belleza, consejos sexuales, guías televisivas, noveletas rosas con temas trillados y cursis, o franca pornografía.
Pero, ¿por qué la gente prefiere consumir algo menor? Muchas explicaciones son posibles. Tal vez una de las más sensatas sea que cuando se trata de elegir entre lo bueno y lo fácil, la mayoría de nosotros elegimos lo fácil. Otra explicación sensata es que nuestro pretencioso arte mayor no tiene ningún uso para la mayor parte de la comunidad.
¿Qué pasaría si fuera al revés? Si los poetas volviéramos al antiguo oficio, si en vez de recitales o presentaciones de libros, organizáramos conciertos igual que los músicos, o leyéramos en los camiones, en las plazas públicas, en mitad de la calle. Rolar nuestra poesía, volverla colectiva, obsequiarla a la gente que premiará a sus autores favoritos exigiendo su obra en las librerías.
De ningún modo propongo darle a la gente lo que pide, sino lo que necesita, que es muy distinto. La gente no quiere tener miedo, pero a veces necesita historias de terror. A la gente no le gusta estar triste, pero a veces necesita historias que hagan llorar, o reír, o conmoverse de cualquier manera.
¿Cómo volver a la juglaría? Juglar, en el sentido que aquí se utiliza, tiene un sinónimo más de acuerdo con la época en la palabra rolero o rolador (Consultar Manifiesto Rolerista).
Rola es un mexicanismo exquisito. Como sustantivo, una rola, es la expresión cariñosa de canción. «Escucha esta rola» es darle a cierta canción un lugar más alto dentro de nuestra valoración emotiva. Por otro lado, como verbo, rolar es un anglicismo que significa volver colectivo, girar, cotorrear, dar una vuelta. En cierto sentido se parece a la palabra inglesa play, que se aplica lo mismo para decir juego que para interpretar una canción, o para llamar una obra de teatro. Así propongo que los poetas nos volvamos al Rolerismo como a la juglaría.
Pero, para pertenecer a estos movimientos, desde mi punto de vista, debe haber un compromiso más profundo y sólido entre poetas y la tan famosa sociedad civil. Debemos participar activamente en la vida nacional, pero desde nuestro arte, no como directores de alguna institución, como diplomáticos, como senadores, o como representantes de ninguna otra cosa más que nuestra propia opinión.
Eso de ningún modo significa afiliarse a algún partido, o a alguna ONG en particular. De ningún modo pretendo que todos debamos ser de izquierda o de derecha. Sostengo que quien crea en las luchas obreras debe participar en ellas como poeta. Quien crea, por el contrario, en el neoliberalismo, también debe participar activamente en él.
Nuestro primer compromiso social debe ser la lucha contra la falta de ideales. Creo que, como todos, tenemos la obligación de proponer y difundir los nuevos ideales, las nuevas banderas, y por ello también, tenemos que volvernos roladores de nuestra obra y avalarla con nuestra vida.
Entretener, criticar, informar, conmover a mucha gente, al mayor número de personas posible. Demostrar que la poesía no está muerta, y no es un reflejo de lo que pasó, sino que puede cumplir con una labor social de suma importancia: provocar, confrontar, incidir y, de ese modo, detonar cambios, reformas, e incluso, revoluciones, ésa sería una noble misión para el arte en este oscuro final del siglo XX.
lunes, 9 de noviembre de 2009
Antes de que se acabe el mundo (music&lyrics, ¡ajúa!)
Antes de que se acabe el mundo
(Soneto como tango de Mardel)
Hoy decidi como voy a quererte,
como oleaje de mar plateado,
como libro viaje y olvidado;
más que nada, amar sin poder verte.
Bésame y abrázame muy fuerte,
los tres besos déjalos a un lado,
acariciame la imaginación.
Sembrar para ti un campo de fresas;
voy a tatuarme un bonito quetzal,
que recuerde todas nuestras promesas.
Escuchame mujer por un segundo:
voy a quererte, a perder la razón.
Voy a conquistar tu tibio corazón,
antes de que se acabe el mundo.
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